miércoles, 5 de octubre de 2011

Get back


¿Qué hay de aquel muchacho que se quedó maravillado observando cómo las hormigas coloradas se organizaban, casi como por arte de magia, alrededor de las miguitas de alfajor que dejábamos caer con mi amigo Sebastián, para llevárselas a su hormiguero y acumularlas junto a otras provisiones para el invierno venidero; allá en una plaza de Soldini, una tarde apacible, frente a la única escuela del pueblo, justo en el horario en que salen los chicos, y después de haber viajado en bicicleta durante algunas horas, campo atraviesa, uniendo tres pueblos vecinos? Aquel que afirmaba preferir el sólo hecho de “ver” ese espectáculo a “tener”, por ejemplo, un auto nuevo, cualquiera fuese. Quiero ser ese muchacho, y ese que se extasiaba frente a la majestuosidad de los caranchos; aquel que se embriagaba en las primeras tardes de la primavera con el perfume de los azares, cuando salía a correr; aquel que era (o se sentía) uno en la paz de las tortugas; que se sintió uno con el mundo al tomar -sentir- la mano de un monito caí; que se conmovió una tarde entera acompañando a una abeja moribunda en su agonía; aquel que se llenó de alegría al percatarse por primera vez del canto a dúo de las parejas de horneros, así como de tristeza y estupefacción al presenciar la brutal defensa territorial acometida por estas aves. Y aquel que se perdió la noche entera entre los misterios y maravillas del universo, descriptas en las páginas de un libro revelador, préstamo de un profesor de segundo año. Y aquel que vivió aventuras indescriptibles junto a Osvaldo Soriano y creció un poco más gracias a Leopoldo Marechal. Y todo el tiempo acompañado por las armonías y compases de los Beatles y Pink Floyd.
Años después vuelvo a identificarme con aquel muchacho, que -aliviado descubro- nunca se fue, sino que simplemente (necesariamente) creció. Cambió de ropaje, pero su esencia es la misma. Y el mundo sigue ahí presente, enriquecedor y dispuesto a dar, a ser vivido. Como siempre.

2 comentarios:

  1. Copado Dani, dale para adelante con la veta nostálgica que se te lee bellamente!

    Chuk

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  2. Jaja! Gracias Chuk! Realmente éste fue el post más espontáneo de los que escribí. Casi que salió (de mi interior) como una única y gigantezca oración, que yo separé artificialmente mediante puntos y comas (al transcribirla).

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