viernes, 10 de enero de 2020
Mate
Cierro los ojos y siento una caricia tibia sobre mi mano. En el fondo suena alguna canción de Radiohead y yo estoy sentado a la mesa, trabajando. Doy por sentado que se trata de Maga. Pero no. Abro los ojos y me encuentro cara a cara con el mate. Inmóvil, cálido, apacible. Curioso caer en la cuenta de que ambos tienen una temperatura corporal muy similar. De que ambos están siempre ahí, haciéndome compañía y sin esperar nada a cambio. De que ambos tienen esa virtud que les envidio tanto de llenar de densidad y plenitud el tiempo presente. Procedo a cebarlo y sigo corrigiendo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario