sábado, 1 de agosto de 2020

Ritual


Primer trago. Primer deseo. La hojas secas finalmente sucumben a un estallido crepitante. Segundo trago, segundo deseo. La tibia savia comienza a brotar de las ramas aún verdes. Tercer trago, en “homenaje”. Hay corridas, desorientación y caos. El calor se va tornando asfixiante; el humo homogeneiza el paisaje, omnipresente cortina gris. Ya no hay forma de ubicar los nidos o las vizcacheras o los pares. Mejor dejarlo todo atrás antes que. Pero lo importante de todo esto es que sea en ayunas; si no. Las pupilas dilatadas, el ritmo cardíaco al límite de su potencia. Más calor, sudoración para intentar refrescar -inútilmente- los cuerpos, partículas sólidas ingresando con el aire. El miedo deviene pánico. Las últimas flores lloran la escena mientras pierden su color. Quién sabe si alguna vez habrá reencuentro con. Más el ritual no debe faltar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario