martes, 30 de julio de 2019

Agujero blanco

Conozco la plenitud. La felicidad absoluta. El amor infinito. Necesito expresarlo. Decírmelo. Busqué la imagen más hermosa que pudiera representarla y entendí que no la hay. Quizá esta sea la menos equívoca. Porque si blanco representa pureza, luz, eternidad y  lo absoluto, todo eso es lo que me atraviesa cada vez que estoy en un aula con ellxs. Una especie de agujero negro (o blanco, en rigor) donde se abolen el tiempo y el espacio. Donde desaparece la temporalidad, el instante se vuelve eternidad, y el sentimiento, infinito. Y entonces es sólo fluir, flotar como si no pesara. Porque, ¿quién puede negarlo?, la pasión es lo único capaz de hacer trizas la racionalidad. Y afortunadamente ahí, en ese agujero blanco, caigo yo. Cada inolvidable día de la semana. Y no alcanzan las palabras para agradecer(les).

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