viernes, 26 de julio de 2019

Lado B


Esto es lo que sé hacer. O al menos esto es lo que me sale. No es un gran mérito. La verdad que no lo es. Pero en definitiva ya sabemos hacia dónde nos han llevado los méritos, los merecedores y –sobre todo- los meritócratas. Pero volviendo. Esto soy yo cuando no estoy allá, donde real y plenamente soy feliz. Acá, en el bar o el café, soy este. El que se cobija con el calor de las voces circundantes. El que ama ver la gente ir y venir por las calles. El que siempre espera algo bueno por venir desde su reducto de cálida madera y fragancia de buen café. Desde acá me permito pensar y pensarme. Sentir y sentirme sin miedos. Desde acá todo fluye siempre más fácilmente. Desde acá la encrucijada no parece tan terrible; ni sus respuestas, inasequibles. Acá se puede extrañar, anhelar, desear, expreso mediante, y todo sabe siempre tan. Extrañar a quien acaso no te extraña, soñar con esa mirada, perdonarse y acaso quererse también un poquito más. Acá se es parte de la familia que cena, se comparte la cerveza con amigos que nunca vi y se sufre el problema con la mesa de al lado. ¿Por qué será que les quiero tanto? ¿Qué extraña magia tiene este lugar?

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