miércoles, 4 de marzo de 2020

Siesta


Me siento en la plaza, frente a Casa de Gobierno. Es la siesta y se respira una tranquilidad pesada y calurosa, húmeda. No obstante somos muchos los que estamos acá saboreándola. Desde los bancos (yo comparto uno con un señor), desde los grupitos sentados en el pasto mientras toman agua o mate, desde el caminar transitoriamente sobre sus baldosas. Veo personas pensando, dormitando, fumando, charlando, besando o abrazando. La vida late serena en el corazón de Rosario. Una parejita se reencuentra sorpresivamente mientras ella le tapa los ojos a él desde atrás. Luego vienen los famosos abrazos de oso y besos como de gorrión. Se les ve tan felices que uno no puede más que alegrarse con ellos. En definitiva, somos parte de lo mismo. Y la humedad en el ambiente se esmera en pegotear lo que tantos pretenden separar.

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