sábado, 16 de mayo de 2020

Urgencia

Hay una urgencia que me oprime el pecho. Una urgencia no sé bien de qué. Pero me apura, me oprime. Se mueve mucho más rápido que mi cuerpo. Frente a un atardecer lento y sereno, la urgencia me urge. Ya hay que pasar a la próxima actividad. Ya basta de mirar el cielo. Ya llega la noche. Ya la próxima semana. Ya. En el único momento en que puedo dialogar conmigo mismo, algo en mí busca seguir, no pensar, no sentir. Sólo actuar. Como una dictadura o una exaltación del hacer. Del hacer por hacer. Hoy pude sustraerme por un rato a esa vorágine. Nunca me sentí tan deliciosamente animal. Tan sol en la vereda. Tan mirar gente pasar. Fueron escasos minutos en el que nada, pero absolutamente nada, se interpuso entre mi existencia y el mundo.

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