lunes, 13 de mayo de 2019

Pan, amor y fantasía

Debí haberlo escrito ayer. Cuando el cine me llenaba; cuando el cine me contenía y me acompañaba. Cuando acaso por primera vez lo sentí como un hogar (mi tercer hogar, después de la escuela y el café). Cuando tras haber entrado vacilante porque dejaba atrás un cielo presente y aún celeste radiante para sumergirme en la oscuridad de un pasado filmado y en cierto modo pisado, sentí que quería estar ahí. Entonces de repente la magia del cine. Los paisajes agrestes, la vida de posguerra, los animales, la tranquilidad, l'italiano con esa cadencia tan linda, Vittorio De Sica y por primera vez -en mi vida de cinéfilo- la Lollobrigida. Y entender tantas cosas ahora. Y quererla así siempre. La rosa púrpura del Cairo más rosa y más púrpura que nunca. Y la posibilidad de renovar el ritual cada domingo a las seis. Salí feliz, embriagado de cine y de Bersagliera. Por eso las butacas llenas, el sonido envolvente, la risa en complicidad, el llanto compartido, la queja por el ruido y los aplausos del final. Pan, amor y fantasía.

viernes, 10 de mayo de 2019

Cómo explicar

Cómo explicar que hoy son lo más importante para mí,
cómo explicarles a los demás
que aquellxs hoy son quienes llenan de sentido mi vida.
Cómo explicarles a ellxs mismxs (que lo ignoran)
cómo explicarles a ustedes (que para mí son tan)
cómo explicárselo a ella (si acaso)
cómo explicárselo a ellxs (si alguna vez)
que aquellxs hoy son quienes me hacen feliz.
Cómo explicármelo a mí (mismo) ahora,
cómo me lo explicaré en el futuro,
cuando quizá justamente por ello ya no me quede nada,
sólo un cúmulo de recuerdos
maravillosos, pletóricos, inolvidables, inigualables.

viernes, 8 de marzo de 2019

Cambio climático

Disculpe, ¿tendría un viaje para venderme, por favor? No. No. No. Mmmh, nooo. Alguna que otra mirada perdida. No. No. Mmh, sí. ¡Muchas gracias! (Pasos que se alejan, ¡pip!, pasos que se acercan.) ¡Muchas gracias! No, de nada. Sonrisa tímidamente esbozada. ¿Casi todos los pasajeros sin saldo? Raro. Cosa del cambio climático, probablemente (nieve en el Sahara).Y yo que me había quedado sin saldo al pagarle un viaje a otra persona. Cavilaciones, reacción tardía y la parada que pasa de largo. ¡Tocaste el timbre demasiado justo! Sonrisa amable del chofer. Sí, me colgué, mal. (Aumento de un grado promedio la temperatura del Pacífico.) Finalmente, deshielo glacial. ¿Te falta plata? Llevátelos igual. ¿En serio? Bueno, millón de gracias. Poca gente con tu actitud. ¡Pero no! ¡Por cinco pesos! Sí, no te creas. Muchas gracias, viejo. Redemption song.

martes, 5 de marzo de 2019

Lago en el cielo

La tarde suavemente se aleja; la oscuridad tendió su red al mar. Siempre menosprecié calle Pellegrini; ahora, casi cínicamente, la busco con desesperación cada vez que. La espera entre las sombras. Dios sabrá por qué. Las veredas con sus banquetas y barras cerveceras. El atardecer en el parque. Padre e hijo jugando a pasarse la pelota (pero aquel le recrimina a este por tirarla siempre lejos). Las y los runners. Ya es tarde para volver igual. Tráeme la noche. No puedo estar despierto más sin. El dearoldman distraído con su paquete en plena bicisenda. Un lago en el cielo. Quiero ser suave, para evitar tu dureza. Los infaltables codos motoqueros resguardados de todo peligro con su casco (pero ¡ay! de aquellos cráneos). Apago tu fuego, enciende mi agua. El nenito doblando en su fantástico monopatín. Puede que no haya certezas. Las piernas temblando. El bebito chocando los cinco con el papá en bicicleta. Las primeras estrellas. Con solo invocarte, voy a convertirme en miel. Las amigas. Las familias. Las aguas danzantes. En tu nombre, en tu nombre. El agua. Los mates. El vecino cuyo nombre y domicilio desconozco pero siempre me saluda cuando saca a pasear el perro. El súper abierto y la verdulería. Verde para doblar a la izquierda. Puerta. Escaleras. Puerta. Y cuando te busco no hay sitio en donde no estés.

lunes, 4 de marzo de 2019

Sociobiología, o el rap de las hormigas: parte II

Es gracioso (y peligroso) cómo los distintos ciclistas nos vamos desplazando como en un camino de hormigas invisible. Vaya a saber por qué de un día para el otro desapareció la tan preciada ciclovía. El punto es que todos seguimos circulando por ese caminito imaginario a la izquierda de calle Entre Ríos, acaso sintiéndonos más seguros que antes frente a los embates de algún conductor siempre descuidado o directamente imprudente. Las bicis van, una tras otra, literalmente. Y es otro camino de hormigas análogo al de los corredores del parque. Distintas razas fórmicas.

viernes, 15 de febrero de 2019

Tren

Una nena saluda contenta y con una sonrisa de oreja a oreja (su gran dentadura blanca resalta mágicamente en el paisaje de fondo) el paso del tren mientras completa el gesto con el movimiento de su mano. Al lado de ella el padre nos saca una foto a la vez que la madre observa y acompaña satisfecha. El paisaje se completa con una casita muy humilde rodeada de árboles y plantas propios de climas áridos; estamos en Santiago del Estero.
La imagen de la nena me reconforta sobremanera y dispara los interrogantes habituales: ¿cómo pueden sentirse tan bien con "tan poco"? O mejor dicho, ¿cómo la mayoría no somos capaces de hacerlo, aún teniendo más cosas?
El tren siempre me recuerda a una ciudad, o estrictamente hablando, a una comunidad, una comunidad ambulante y de laburantes, gente con la cual me identifico plenamente y me siento parte. Y uno ve cómo se van formando y/o reforzando vínculos, cómo unas ríen y otros lloran, aquellos se impacientan y estas se relajan dulcemente hasta dormirse. Y todos se hablan con todas, e incluso se les nota atentos a las necesidades del(a) otro(a). ¿Por qué esta forma de vida y convivencia no podrá trascender los vagones y las vías extendiéndose a nuestra cotidianeidad en las ciudades?

Nueva visita a un estacionamiento

Y aquel hombre triste y solitario (y final) del estacionamiento finalmente me habló. Humana y no mecánicamente. Con entusiasmo, con intimidad, con deseo (en vez de con miedo). Y me contó de su inminente jubilación, de sus cálculos matemáticos para vivir tranquilo el resto de su vida, me habló de su sobrina, de que "es sólo". Me abrió su alma. Y yo sentí gratificación y felicidad. Y le conté de mí. Y me escuchó con ganas. Y me creyó de veinte (!) años. Y nos despedimos con afecto. Y luego fue la bici y el sol y Spinetta y las libélulas danzando al ritmo de la guitarra del Flaco.