sábado, 5 de noviembre de 2016

Frankenstein 2.0

La esperamos con tanta expectativa, con tanta ilusión. Finalmente llegó. Al principio fue todo alegría, el colmo de la felicidad. Era tan hermosa y tan pequeña. Nos encantaba mirarla. Pasábamos el día entero junto a ella. Hasta que empezamos a notarlo. Nunca nos hablaba. Al principio supusimos que sería normal. Pero el tiempo transcurría y ella seguía sin responder. Luego comenzamos a sentir su distancia, su frialdad. Hasta que finalmente entendimos que jamás nos abrazaría, que jamás correría a darnos un beso. Su piel de carbono, aluminio y látex, sus órganos de silicio, germanio y cobre, carecían de vitalidad, eran indiferentes al mundo. No teníamos un origen común que nos conectara, una raíz que nos hermanara. Solo era una inerte y estúpida máquina. Solo era una computadora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario