martes, 30 de mayo de 2017
Smartphones
Cien dedos, veinte manos, moviéndose al unísono y al calor de una misma luz. Bailando al ritmo de electrones excitados en un gas ionizado. Como en las películas más apocalípticas, como en las pesadillas más espeluznantes, la gente enajenada se limita a ver danzar sus dedos sobre la pantalla de su celular. Son casi todos los pasajeros del colectivo. Cabizbajos, aislados, apáticos. Como en el mejor (o el peor) capítulo de Black Mirror o en la película Wall-E.Mis ojos ven uno, dos, tres... y a medida que barren el largo del colectivo, cuatro, cinco, seis... Más y más teléfonos viajando con sus mujeres y hombres.
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