Desde hace dos noches te erigiste
en custodia de mis sueños
y guardiana de mi carne.
Caracola enrollada a mi lado
me entregaste calor y serenidad,
me regalaste vínculo.
Con sabiduría de milenios me cuidaste
me mostraste el camino.
Y mi noche fue otra,
clara, plácida, renovadora.
Desde entonces siento
que en la hora del sueño me mirás diferente
con tus ojos de aleph.
Me mirás como con gravidez
Y yo me entrego al descanso
feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario