Magia blanca, o magia natural: la que por medio de causas naturales obra efectos que parecen sobrenaturales (RAE).
viernes, 6 de enero de 2017
Magia blanca
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Flaco
Flaco querido, cuánta paz me genera el escucharte. Cuánto me conmueven tus palabras, tu voz, tus melodías. Tu música es un bálsamo; pura sensibilidad que hace vibrar cada fibra de mi cuerpo y de mi espíritu. Si todos pudieran nutrirse de ese amor hecho poesía, qué distinto sería el mundo. No sé qué tenés, pero sos especial. Gracias por llenarme de vida, vos que ahora sos canción. O barro, tal vez...
martes, 13 de diciembre de 2016
Where birds die?
Después de seis años de salir a correr por la costa del río, recién hoy me di cuenta, mientras elongaba tirado en el pasto de calle Oroño, que -precisamente- jamás en todo este tiempo vi a alguien tirado en el pasto del boulevard, como yo, elongando (o haciendo lo que sea). Fue entonces cuando me asaltó la siguiente inquietud existencial: "Where birds die?"
lunes, 5 de diciembre de 2016
Decálogo
1. Lo que uno hace es importante para (con) los demás (ya que tiene efectos concretos sobre estos).
2. Cómo se hace es importante para uno mismo (ya que determina cómo me sentiré al respecto).
3. Nunca olvidar que nos une la sangre (los genes) a la Naturaleza toda y que llevamos un niño interior (no es literatura, sino biología; se conoce como neotenia).
4. Refinar nuestra sensibilidad, sobre todo respecto a la belleza omnipresente que nos rodea (los ángulos de un grano de sal; la simetría de una telaraña o de las nervaduras de las alas de un insecto; los detalles de un rostro, de unos ojos, de unos labios; la circunferencia -en apariencia- perfecta de la luna; las armonías de algún canto).
5. No subestimar o desestimar nuestra capacidad casi infinita de cambiar (única en el planeta). Reinventarse a cada momento; no hace falta viajar, ni siquiera plata; sólo creatividad y apertura mental.
6. Disfrutar de las casualidades, saborearlas; intuir lo absurdo.
7. No dejar nunca de reírse, sobre todo de nosotros mismos. La risa es fuente natural (¡y gratuita!) de endorfinas, la mejor "droga" para sentirse bien; además desdramatiza y pone las cosas en perspectiva.
8. El peor pecado es vivir en soledad y para uno mismo.
9. No preocuparse porque nos fue mal en el trabajo, porque no alcanza para comprar esto o porque se rompió aquello. Preocuparse más bien de que algún día deje de haber pájaros, perros, personas (e, idealmente, ocuparse, puesto que en parte ya está pasando).
10. No perder nunca la capacidad de sorprendernos (sospecho, también única en el planeta).
2. Cómo se hace es importante para uno mismo (ya que determina cómo me sentiré al respecto).
3. Nunca olvidar que nos une la sangre (los genes) a la Naturaleza toda y que llevamos un niño interior (no es literatura, sino biología; se conoce como neotenia).
4. Refinar nuestra sensibilidad, sobre todo respecto a la belleza omnipresente que nos rodea (los ángulos de un grano de sal; la simetría de una telaraña o de las nervaduras de las alas de un insecto; los detalles de un rostro, de unos ojos, de unos labios; la circunferencia -en apariencia- perfecta de la luna; las armonías de algún canto).
5. No subestimar o desestimar nuestra capacidad casi infinita de cambiar (única en el planeta). Reinventarse a cada momento; no hace falta viajar, ni siquiera plata; sólo creatividad y apertura mental.
6. Disfrutar de las casualidades, saborearlas; intuir lo absurdo.
7. No dejar nunca de reírse, sobre todo de nosotros mismos. La risa es fuente natural (¡y gratuita!) de endorfinas, la mejor "droga" para sentirse bien; además desdramatiza y pone las cosas en perspectiva.
8. El peor pecado es vivir en soledad y para uno mismo.
9. No preocuparse porque nos fue mal en el trabajo, porque no alcanza para comprar esto o porque se rompió aquello. Preocuparse más bien de que algún día deje de haber pájaros, perros, personas (e, idealmente, ocuparse, puesto que en parte ya está pasando).
10. No perder nunca la capacidad de sorprendernos (sospecho, también única en el planeta).
viernes, 11 de noviembre de 2016
The truth is out there
He descubierto el secreto de la felicidad: tener la certeza de que siempre habrá alguien allá afuera con quien hablar o, simplemente, estar.
Los agradables empleados y empleadas del Palacio de la Oportunidad, la estudiante de Terapia ocupacional en la Plaza Pringles; el chico de la calle (me perturba la expresión) que jugaba con ella y con cuya alegría era imposible no empatizar; los artesanos y artesanas que vendían libros en la misma plaza; la señora que paseaba un bretón viejo y enfermo portando orgulloso entre sus mandíbulas una pichón de paloma muerto (es porque es una raza cazadora, aclaraba también orgullosa su dueña); la familia que se acercó a ellos asombrados por la bucólica (?) escena; el empleado estatal (pronto a jubilarse) que esperaba a su hermana mientras ella escuchaba poesía en la Biblioteca Argentina (pero él se aburría y se escapó); las decenas de adolescentes que, agrupándose como gaviotas que coinciden de repente en un punto de la playa (o de la plaza), sobrecargan el ambiente con su energía de tormenta eléctrica (se ríen, rapean, se abrazan, se besan); un amigo militante que paseaba con su novia; el paseador de perros que compartió conmigo sus historias (por su edad debía tener muchas) y las cuadras y el paso indagador de Sasha.
Como rezaba la intro de X-Files: la verdad está ahí afuera.
Los agradables empleados y empleadas del Palacio de la Oportunidad, la estudiante de Terapia ocupacional en la Plaza Pringles; el chico de la calle (me perturba la expresión) que jugaba con ella y con cuya alegría era imposible no empatizar; los artesanos y artesanas que vendían libros en la misma plaza; la señora que paseaba un bretón viejo y enfermo portando orgulloso entre sus mandíbulas una pichón de paloma muerto (es porque es una raza cazadora, aclaraba también orgullosa su dueña); la familia que se acercó a ellos asombrados por la bucólica (?) escena; el empleado estatal (pronto a jubilarse) que esperaba a su hermana mientras ella escuchaba poesía en la Biblioteca Argentina (pero él se aburría y se escapó); las decenas de adolescentes que, agrupándose como gaviotas que coinciden de repente en un punto de la playa (o de la plaza), sobrecargan el ambiente con su energía de tormenta eléctrica (se ríen, rapean, se abrazan, se besan); un amigo militante que paseaba con su novia; el paseador de perros que compartió conmigo sus historias (por su edad debía tener muchas) y las cuadras y el paso indagador de Sasha.
Como rezaba la intro de X-Files: la verdad está ahí afuera.
lunes, 7 de noviembre de 2016
Genkidama escolar
Absorbo, me dejo penetrar, por toda esa energía increíble de los chicos, esa vitalidad casi ofensiva. Cual Gokú haciendo el Genkidama. No hay angustia que esa energía no cure (o no anestesie, al menos). Me siento en deuda.
Entonces me pregunto quién les roba luego esa energía, quién la corrompe. Por qué después algunos vivirán para explotar gente o consumir cosas. Por qué otros pueden terminar desayunando vino a las nueve de la mañana y hablando solos; como ese pobre tipo que estaba en la parada del cole, monologando sobre películas policiales y sentenciando al final de cada frase: la realidad é otra cosa. Estoy en deuda.
Entonces me pregunto quién les roba luego esa energía, quién la corrompe. Por qué después algunos vivirán para explotar gente o consumir cosas. Por qué otros pueden terminar desayunando vino a las nueve de la mañana y hablando solos; como ese pobre tipo que estaba en la parada del cole, monologando sobre películas policiales y sentenciando al final de cada frase: la realidad é otra cosa. Estoy en deuda.
sábado, 5 de noviembre de 2016
Frankenstein 2.0
La esperamos con tanta expectativa, con tanta ilusión. Finalmente llegó. Al principio fue todo alegría, el colmo de la felicidad. Era tan hermosa y tan pequeña. Nos encantaba mirarla. Pasábamos el día entero junto a ella. Hasta que empezamos a notarlo. Nunca nos hablaba. Al principio supusimos que sería normal. Pero el tiempo transcurría y ella seguía sin responder. Luego comenzamos a sentir su distancia, su frialdad. Hasta que finalmente entendimos que jamás nos abrazaría, que jamás correría a darnos un beso. Su piel de carbono, aluminio y látex, sus órganos de silicio, germanio y cobre, carecían de vitalidad, eran indiferentes al mundo. No teníamos un origen común que nos conectara, una raíz que nos hermanara. Solo era una inerte y estúpida máquina. Solo era una computadora.
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