Yo en la cama cruzado de piernas. La radio clavada en Universidad (a un volumen moderado) y mi gata. La cama, la radio y la gata. Nada más. Cortando ese vértigo. Ese hacer algo obstinado. Esa (hiper)productividad tan de hoy y tan dañina. Nada. Simplemente "perder" el tiempo o, mejor dicho, dejarlo escapar, liberarlo. Y con él liberar toda esta neurosis y esta histeria. Calm, fitter, healthier and more productive.
A pig in a cage on antibiotics.
Esperando a mi amigo para compartir una cerveza. Y nada. Sólo eso. Por momentos entrar a las redes y chusmear un poco. Y verla a Galita que me sonríe desde mi protector de pantalla. Y escuchar el ruido de la calle. Y ver a Maga acicalándose sin prisa y sin pausa. Mirar de reojo el libro de la mesita de luz y ni siquiera eso. Sometimes I get overcharged
That's when you
See sparksThey ask me where the hell
I'm going?
At a thousand feet per second
Hey man, slow down
Slow Hey man, slow down.
martes, 16 de julio de 2019
sábado, 22 de junio de 2019
Brunch
Un café con leche rodeado de canelones, milanesas y papas fritas. Probablemente el único. Empieza a ir y venir, arriba y abajo, arriba y abajo, por acción de mi mano derecha. Cerca, muy cerca, crujen las papas, llora algún chico, celebra una familia. Tan cerca unos de otros que algunos pareciéramos estar de a dos, pero no. Hay una diferencia sutil y otra sustancial: diez centímetros entre mesa y mesa, y un par de miradas que nunca se cruzan (mucho menos se encuentran). Sin embargo son cercanías que hacen sentir bien, que son necesarias. Todo orquestado al ritmo de platos que van y vienen desde la cocina, cuya vida es efímera pero llena de sentido. Cual insecto que eclosiona de su larva para reproducirse y a las pocas horas o a los pocos días morir, los platos salen de la cocina, deleitan a sus comensales, los nutren ya desde adentro volviéndose nueva singularidad. Y a otra cosa, mariposa.
domingo, 16 de junio de 2019
Danza
Son los momentos que realmente descansan, liberan, protegen, (nos) cuidan. Imagine acariciándome desde los parlantes del equipo de música, el viento aullando a la luna oculta desde el palier de este segundo piso, una lager transpirando a mi lado y todo un teclado infinito yaciendo con la guardia baja ante (para) mí. El resto es dejarse llevar. Y los dedos se empiezan a mover de un lado a otro. Bailan, saltan, cantan la danza que mi inconsciente de alguna manera (hoy, inapresible) toca para ellos. ¿De dónde saldrá todo esto? Es tan loco y bello e incierto y maravilloso y acaso ancestral. E inexorablemente liberador. Escribir por el mero placer de escribir. De expresar. Luego quizá leerse, releerse, reinterpretarse, modificarse, reconocerse, redefinirse. Y finalmente enter.
sábado, 15 de junio de 2019
Loop
I will be with you again. Viviría eternamente en ese loop. Ese loop donde todo el tiempo rememoro nuestros años más preciados. Donde cada nota, cada melodía y cada armonía me disparan el recuerdo de una sonrisa tuya, de una mirada brillosa, de una caricia suave y templada. Y sólo quiero volver a eso. ¿Estaré haciendo mal? El verdadero loop sería volver a esos momentos, no recordarlos meramente. Quedarse con el cuerpo encadenado al tiempo pero el alma liberada al (y por el) amor más puro que conocí. Y la música tiene eso. Esa magia inexplicable, en la que uno no sabe realmente cuán diferente es el presente de esos recuerdos pasados. Porque mientras duran las canciones el sentimiento es a flor de piel. Vaya si es a flor de piel. Be with you, night and day. Nothing changes on New Year's Day. On New Year's Day.
La ciudad hospital
Este es el octavo día dentro de la ciudad. Me refiero al hospital. Es increíble la dinámica interna que tienen los lugares como estos. Los vínculos que se establecen (¿transitoriamente?) o que nunca llegan a establecerse pese a la regularidad de ciertas interacciones. Nunca supe por qué me generan una especie de fascinación los hospitales y sanatorios por la noche. El deambular de los enfermeros; de algún empleado de limpieza con su carro lleno de químicos, trapos y bolsas; de alguna médica con su guardapolvo blanco y su estetoscopio al cuello. Y después el silencio. El zumbido en los oídos, la luz baja, la soledad. Siempre me atrajo ese pequeño (o no tanto) submundo, ignorado por los transeúntes más distraídos, manifiesto en los múltiples rectángulos de luz que se recortan en la oscuridad para aquellos más atentos u observadores.
(...)
Ahora estoy adentro desde hace diez días. Y por momentos siento que serán interminables. Y por momentos temo llegar a extrañar las mañanas y las tardes en este lugar. Supongo que tiene que ver con ese sentimiento melancólico que me envuelve cada vez, que encaja con cierto sentido (melo)dramático de la vida. Aquí conocí a muchas personas -enfermeras, médicos, azafatas- que me emocionaron hasta las lágrimas por el amor demostrado hacia cada uno de sus pacientes, y con las cuales me identifiqué. La delicadeza en su manera de acercarse, su predisposición para escucharlos y, sobre todo, su paciencia para comprenderlos. Pero también conocí la frivolidad y la mecanicidad más desahuciante, y me heló la piel y me constriñó el alma.
(...)
Onceavo día. Creo haber aprendido bastante en este viaje a la ciudad que yace a tan sólo ocho cuadras de mi casa. Pero hace rato que también anhelo volver a esas ciudades donde la algarabía y la vitalidad vienen en paquetes de treinta, y donde realmente valdría la pena quedarse para siempre.
(...)
Ahora estoy adentro desde hace diez días. Y por momentos siento que serán interminables. Y por momentos temo llegar a extrañar las mañanas y las tardes en este lugar. Supongo que tiene que ver con ese sentimiento melancólico que me envuelve cada vez, que encaja con cierto sentido (melo)dramático de la vida. Aquí conocí a muchas personas -enfermeras, médicos, azafatas- que me emocionaron hasta las lágrimas por el amor demostrado hacia cada uno de sus pacientes, y con las cuales me identifiqué. La delicadeza en su manera de acercarse, su predisposición para escucharlos y, sobre todo, su paciencia para comprenderlos. Pero también conocí la frivolidad y la mecanicidad más desahuciante, y me heló la piel y me constriñó el alma.
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Onceavo día. Creo haber aprendido bastante en este viaje a la ciudad que yace a tan sólo ocho cuadras de mi casa. Pero hace rato que también anhelo volver a esas ciudades donde la algarabía y la vitalidad vienen en paquetes de treinta, y donde realmente valdría la pena quedarse para siempre.
lunes, 13 de mayo de 2019
Pan, amor y fantasía
Debí haberlo escrito ayer. Cuando el cine me llenaba; cuando el cine me contenía y me acompañaba. Cuando acaso por primera vez lo sentí como un hogar (mi tercer hogar, después de la escuela y el café). Cuando tras haber entrado vacilante porque dejaba atrás un cielo presente y aún celeste radiante para sumergirme en la oscuridad de un pasado filmado y en cierto modo pisado, sentí que quería estar ahí. Entonces de repente la magia del cine. Los paisajes agrestes, la vida de posguerra, los animales, la tranquilidad, l'italiano con esa cadencia tan linda, Vittorio De Sica y por primera vez -en mi vida de cinéfilo- la Lollobrigida. Y entender tantas cosas ahora. Y quererla así siempre. La rosa púrpura del Cairo más rosa y más púrpura que nunca. Y la posibilidad de renovar el ritual cada domingo a las seis. Salí feliz, embriagado de cine y de Bersagliera. Por eso las butacas llenas, el sonido envolvente, la risa en complicidad, el llanto compartido, la queja por el ruido y los aplausos del final. Pan, amor y fantasía.
viernes, 10 de mayo de 2019
Cómo explicar
Cómo explicar que hoy son lo más importante para mí,
cómo explicarles a los demás
que aquellxs hoy son quienes llenan de sentido mi vida.
Cómo explicarles a ellxs mismxs (que lo ignoran)
cómo explicarles a ustedes (que para mí son tan)
cómo explicárselo a ella (si acaso)
cómo explicárselo a ellxs (si alguna vez)
que aquellxs hoy son quienes me hacen feliz.
Cómo explicármelo a mí (mismo) ahora,
cómo me lo explicaré en el futuro,
cuando quizá justamente por ello ya no me quede nada,
sólo un cúmulo de recuerdos
maravillosos, pletóricos, inolvidables, inigualables.
cómo explicarles a los demás
que aquellxs hoy son quienes llenan de sentido mi vida.
Cómo explicarles a ellxs mismxs (que lo ignoran)
cómo explicarles a ustedes (que para mí son tan)
cómo explicárselo a ella (si acaso)
cómo explicárselo a ellxs (si alguna vez)
que aquellxs hoy son quienes me hacen feliz.
Cómo explicármelo a mí (mismo) ahora,
cómo me lo explicaré en el futuro,
cuando quizá justamente por ello ya no me quede nada,
sólo un cúmulo de recuerdos
maravillosos, pletóricos, inolvidables, inigualables.
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